San Miguel: un balcón privilegiado al Júcar

event
event

La particular ubicación del casco histórico de Cuenca, encaramado en la roca que separa las hoces del Júcar y el Huécar, ofrece maravillosas vistas en las que se funden en armoniosa sintonía las construcciones tradicionales asomadas al quebrado abismo con la belleza de la ribera de ambos ríos. Uno de los lugares donde se puede disfrutar de esta simbiosis entre la ciudad antigua y la naturaleza es la bajada a San Miguel.

Este privilegiado balcón sobre el río Júcar se ubica muy cerca de la plaza mayor. Bien desde la calle Pilares, bien desde la anteplaza, las escaleras nos llevarán, a través de un pasadizo, hasta el antiguo barrio de San Miguel.

El eje principal está conformado por una larga escalinata que discurre a los pies de las viviendas de la calle Pilares. Cerca de la parte más baja, se ubicaron en tiempos unos baños árabes y, a pocos metros de allí, en la calle de las Armas, se asentaron en tiempos los talleres de forja de espadas.

Al final de la escalinata, se localiza la antigua iglesia de San Miguel, una construcción que data del siglo XIII y que, en tiempos, fue una de las parroquias más antiguas de la ciudad. Originalmente estaba conformada por una nave de mampostería cubierta con una armadura de madera, un ábside semicircular y una torre a los pies. En el siglo XV, se añadió otra nave en el lado norte, cerrada también con un artesonado mudéjar.

Sin embargo, la remodelación mas importante llegaría en el siglo XVIII. Se sustituyó el primitivo cerramiento de madera por una bóveda de cañón con lunetos en las nave principal y por una bóveda de arista asentada sobre dobles pilastras en la nave lateral.

En 1997 fue declarada Bien de Interés Cultural.

En la actualidad, San Miguel ha perdido su original carácter religioso y es utilizada para acoger actos culturales, entre ellos el pregón que sirve de comienzo a la Semana Santa de Cuenca o algunos conciertos de la Semana de Música Religiosa.

Junto a este edificio, se acondicionaron hace unos años unos miradores y un paseo que permite disfrutar de unas extraordinarias vistas sobre la hoz del río Júcar.

Pero el mayor encanto de esta zona es recorrer sus calles empedradas, pasear por alguno de los angostos pasos que se abren camino entre las construcciones y disfrutar de la tranquilidad que nos ofrece.

¡Reserva a través de la Web y disfruta de nuestras ofertas únicas!

Quien viene a Cuenca una vez, no dejará de querer volver. 
¡Mire nuestros alojamientos y reserve su próxima escapada!

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, elaborar información estadística, analizar sus hábitos de navegación e inferir grupos de interés. Esto nos permite personalizar el contenido que ofrecemos y obtener información sobre qué secciones suscitan interés, permitiéndonos además mejorar la página web y su seguridad. Si hace click en el botón “Aceptar”,  aceptará la implementación de las cookies y solo entonces se implantarán. Si hace click en “Rechazar”,  accederá a la Política de Cookies donde encontrará más. Este banner se mantendrá activo hasta que ejecute alguna de estas dos opciones.